Lentes en Uruguay, gafas en España, anteojos en Argentina, óculos en Brasil. Todos hablamos de lo mismo — y todos en algún momento nos paramos frente a una vidriera sin saber muy bien cuáles elegir.
Acá van cuatro criterios concretos para tomar esa decisión con fundamento.
1. Tu estilo y personalidad
Lo primero es que los lentes que uses te representen. No se trata de seguir una tendencia — se trata de que sean coherentes con quién sos y cómo te vestís.
Si tu estilo es clásico, unos lentes de líneas simples y colores neutros van a funcionar mejor que una montura extravagante. Si tu estilo es creativo o dramático, podés animarte a formas y colores más llamativos. La coherencia entre los lentes y el resto de tu imagen es lo que hace que todo se lea como un conjunto armónico.
También importa el contexto de uso — no es lo mismo un lente de receta para el trabajo que unos lentes de sol para el fin de semana. Podés tener estilos diferentes para cada contexto, siempre que dentro de cada uno haya coherencia.
2. Tu colorimetría
El color de la montura interactúa directamente con tu tono de piel, el color de tus ojos y tu cabello. Por eso la elección del color no es solo estética — tiene una lógica técnica.
Si tu colorimetría es cálida — piel con matices dorados o melocotón — las monturas doradas o en tonos cálidos van a resaltar tus rasgos de forma natural.
Si tu colorimetría es fría — piel con matices rosados o azulados — las monturas plateadas o en tonos fríos te van a sentar mejor.
Y algo útil para tener en cuenta: las monturas oscuras endurecen las facciones, las claras las suavizan. Ninguna es mejor que la otra — todo depende de lo que querés transmitir.
3. El tamaño y la proporción
Los lentes tienen que estar en proporción con el tamaño de tu rostro y tu cabeza — ni demasiado grandes ni demasiado chicos.
Algunos criterios prácticos para verificar que el tamaño es correcto: las pupilas tienen que quedar en el centro del lente. Los lentes no deben levantarse con las mejillas cuando sonreís. Las cejas deben verse al menos parcialmente por encima de la montura. Las patillas tienen que quedar cómodas por detrás de la oreja. Y el puente tiene que calzar bien en la nariz — sin resbalarse ni dejar marca.
4. La forma del rostro — y lo que querés transmitir
Acá es donde más se nota la diferencia entre la asesoría tradicional y mi enfoque.
La asesoría tradicional dice: si tenés el rostro angular, elegí monturas redondeadas para «compensar». Si tenés el rostro redondo, elegí monturas cuadradas para «equilibrar». Siempre buscando acercar todos los rostros a un mismo ideal.
Yo trabajo diferente. Antes de hablar de formas de montura, te pregunto: ¿qué querés que sea el foco de tu imagen? ¿Querés que tus ojos sean el punto de atención? ¿Querés suavizar rasgos muy marcados? ¿O preferís potenciarlos?
Según lo que me respondas, la forma de la montura va en una dirección diferente. No hay una forma «correcta» para cada tipo de rostro — hay una forma que va mejor con lo que vos querés comunicar.
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