Uno de mis seguidores me pidió que escribiera esta nota. Se acaba de mudar y quería saber cómo organizar el placard desde cero.
Mauricio, esta nota es para vos.
Paso 1 — Vaciá el placard completamente
Sí, todo afuera. No hay forma de ordenar bien sin ver con qué contás. Aprovechá para limpiar el interior — aspirar, pasar un trapo húmedo, lo que haga falta. Empezar con el espacio limpio cambia el ánimo.
Paso 2 — Juntá todo en un mismo lugar
Antes de clasificar nada, buscá toda la ropa, zapatos y accesorios que tengas dispersos por la casa — en otra habitación, en bolsas, en cajas. Todo tiene que estar visible al mismo tiempo.
Sí, va a quedar caótico. Es temporal. Vale la pena.
Paso 3 — Clasificá por categorías
Armá grupos: todos los pantalones juntos, todas las camisas, todos los zapatos, todos los cintos, todas las carteras, todas las corbatas — y así con todo.
En esta etapa también separás por temporada. Lo que es estrictamente de verano — trajes de baño, shorts, sandalias — o de invierno — bufandas, gorros, botas — lo que no corresponde a la estación actual lo guardás hasta que llegue su momento. Así el placard activo solo tiene lo que realmente podés usar ahora.
Paso 4 — Tomá decisiones prenda por prenda
Acá está el trabajo real. Con cada prenda te hacés cuatro preguntas:
¿Me encanta? Si la respuesta es sí y está en buenas condiciones — al placard.
¿Me sirve? Si tu cuerpo cambió — engordaste, adelgazaste, creciste — y la prenda ya no te queda, sepárala y guardala tres meses. Si en ese tiempo la situación no cambia, es hora de dejarla ir. Te sugiero probarte todo para verificar que realmente te sirva — no asumir.
¿La usé en el último año? Si no la usaste, preguntate por qué. ¿Pasó de moda? ¿Te aburrió? ¿No combinaba con nada? Esa respuesta te dice algo útil para la próxima vez que vayas de compras.
¿Está en buenas condiciones? Si tiene solución — coser, lavar, llevar a la zapatería — va a la pila de «necesita reparación». Si no tiene solución, es hora de dejarla ir.
Las cuatro pilas que deberían formarse
Al terminar de revisar todo vas a tener cuatro grupos: lo que vuelve al placard, lo que necesita reparación, lo que guardás temporalmente y lo que sale de tu vida.
Lo que sale podés venderlo, regalarlo o donarlo. Tirar es siempre la última opción.
Paso 5 — Organizá lo que vuelve al placard
Ahora sí — todo vuelve con criterio. Algunas ideas que funcionan bien:
Agrupá por categoría y dentro de cada categoría por color — de claro a oscuro. Así encontrás todo de un vistazo.
Las prendas que más usás van en el lugar más accesible — a la altura de los ojos y al frente. Lo que usás menos, arriba o abajo.
Recordá que los sweaters y tejidos pesados van doblados, no colgados — se deforman con el peso. Los sacos, camisas y blazers van en perchas con forma, preferiblemente de madera o acolchadas.
Los zapatos mejor si se ven — en cajas con foto o en organizadores abiertos. Si no los ves, no los usás.
Una última cosa
Un placard ordenado no es solo estético. Es funcional. Cuando podés ver todo lo que tenés, tomás mejores decisiones — y dejás de comprar cosas que ya tenés o que no van con nada.
Si además de ordenar querés entender qué prendas realmente te favorecen y cuáles pueden salir definitivamente, eso es exactamente lo que trabajamos en el análisis de guardarropa.
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